
En este artículo hablaremos sobre algunos de la inmensa cantidad de mitos que hay sobre el embarazo, comencemos:
El Mito del Café de Java
Si un bebé nace con manchitas de color café con leche (marcas de nacimiento marrón claras), significa que la madre bebió demasiado café o tuvo antojos que no fueron satisfechos durante el embarazo. No, no y no.
El Mito de la Comida Picante
Mucha gente aun cree que el comer alimentos muy picantes induce el trabajo de parto. Eso no es cierto, pero puede ser una buena herramienta de mercadotecnia: conocemos un restaurante italiano cuya propaganda anuncia que el Pollo Fra Diablo (Pollo muy condimentado) le garantiza que inducirá el parto. El plato quizás sea delicioso, pero ciertamente no induce ningún parto.
El Mito del Sexo Apasionado
El tener una apasionada relación sexual desencadena el parto. ¿Lo que la metió en este “paquete”, la ayudará a salir del mismo? Eso es sólo una ilusión, pero, de todas maneras, inténtelo y pruebe (si lo desea cuando esté en los nueve meses de embarazo). Probablemente valga la pena el esfuerzo.
El Mito de la Cara de Luna
Si la cara de una mujer embarazada engorda, el bebé es una niña, y si le engordan los glúteos, el bebé es un niño. Por supuesto, ninguna de las dos premisas es verdad. El sexo del bebé no tiene ninguna relación con la manera en que una madre acumula la grasa.
Otro mito en el mismo hilo, es el que dice que si la nariz de la madre crece o se ensancha, el bebé es una niña. El “razonamiento” para este mito es que una hija siempre le quita la belleza a su madre, algo extraño y completamente falso.
El Mito de la Luna Llena
Este mito dice que más mujeres empiezan el parto cuando hay luna llena. Aunque muchas personas que trabajan en las salas de maternidad insisten en que muchos nacimientos ocurren cuando hay luna llena (la policía dice lo mismo acerca del aumento de actividad en sus centros de detención en ese tiempo), los datos científicos no apoyan esta suposición.
El Mito de la Forma del Abdomen
Si el abdomen de una mujer embarazada es redondo, es una niña, y si es más puntiagudo, es un niño. Simplemente, olvídelo. La forma del abdomen es diferente entre las mujeres, y el sexo del bebé no tiene nada que ver con ello.
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