
En ambos casos, el niño “no quiere el pecho”; y la madre suele tener la sensación de que el niño “la rechaza a ella” o que su “leche no es buena o suficiente”; la diferencia entre una y otra situación son más sutiles.
El rechazo del pecho suele ser algo más habitual y mantenido, el bebé suele rechazar un solo pecho y ocurrir desde el inicio, aunque puede aparecer en cualquier momento. La huelga de la lactancia suele ser transitoria, intermitente y de ambos pechos.
Algunos factores que se han relacionado con estas situaciones son: la mala postura, el retorno de la menstruación, cambios en el sabor de la leche por algún alimento, bebida o fármaco ingerido por la madre, cambios en el perfume o jabón de la madre, ansiedad materna, obstrucción nasal, etc.
Trate de indagar los posibles motivos, ensaye posturas alternativas e intente dar de mamar en un ambiente tranquilo, sin distracciones, mimando al niño, aprovechando ponerle al pecho cuando está adormilado, etc. Y, por supuesto, el niño siempre debe ser examinado
para descartar infecciones, fiebre, otitis, etc.
La mejor manera de aumentar la producción de leche es incrementar el estímulo de las mamas
Foto gracias a http://www.cuidadoinfantil.net/
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