
Puede afectar a uno o ambos pechos. Se desencadena tanto por un problema de la madre como del niño.
El dolor, que suele ser intenso, punzante y casi continuo “como alfileres clavándose por dentro”; puede aparece cuando el niño está al inicio de la mamada, persistir o aumentar incluso al finalizar ésta, es decir, no va a tener relación ni con la postura ni con la mamada en general.
Hay que tratar siempre el pecho y buscar otras posibles zonas de localización del hongo (boca del bebé, área del pañal, etc). El tratamiento debe ser prolongado ya que hay tendencia a las recaídas.
¿Qué síntomas nos deben hacer pensar en una candidiasis mamaria?
La candidiasis provoca un dolor intenso en los pezones y también en el interior cuando la micosis “remonta” los canales lactíferos. El dolor parece una quemadura y las mujeres hablan de punzadas radiantes, de “fuego líquido”... El dolor se siente durante toda la lactada y a menudo es más intenso al final de ella y persiste entre una comida y otra. Esto la diferencia del dolor provocado por la succión del bebé. Los pezones pueden irritarse, tener un aspecto rosáceo brillante, ser el inicio de comezón.
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