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Si usted goza de buena salud, probablemente durante el embarazo pueda comer con confianza la mayoría de los alimentos que generalmente come. Sin embargo, la siguiente lista contiene algunos peligros potenciales que creemos debemos mencionar:

- Quesos hechos con leche cruda o sin pasteurizar: Los quesos preparados con leche cruda o sin pasteurizar pueden contener ciertas bacterias, tales como la listeria monocitogenes, la echerichia coli y la salmonella. La listeria en particular, ha sido asociada a ciertas complicaciones durante el embarazo, tales como parto prematuro y aborto. Sin embargo, los científicos no están totalmente de acuerdo sobre cuáles quesos las mujeres embarazadas deben evitar comer. Algunos creen que la pasteurización destruye una bacteria que a la vez es beneficiosa porque puede destruir la listeria y, que ésta se encuentra más comúnmente en quesos pasteurizados que en los sin pasteurizar.

- Carne cruda o poco cocida: La carne o puerco que no estén muy bien cocidos pueden contener bacterias tales como la listeria o parásitos como el toxoplasma. Cocinar la carne adecuadamente elimina el riesgo de contraer ambos. En otras palabras, debe decidir comer sus alimentos bien sea tres cuartos de cocidos o bien cocidos.

- Hígado: Debido a que éste tiene un alto contenido de vitamina A (más de 10 veces la cantidad recomendada para una mujer embarazada), teóricamente el hígado consumido durante el inicio del embarazo puede estar vinculado a defectos en el nacimiento. En un estudio científico, el consumo diario de más de 10.000 UI de vitamina A (la ración recomendada para una mujer embarazada es de 2.500 UI) fue vinculado a defectos del nacimiento. Los científicos no han podido comprobar este peligro con certeza, pero quizás usted deba considerar pasar por alto ese antojo de comer hígado encebollado en su primer trimestre.
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Desafortunadamente, no podemos decirle cómo hacer desaparecer las náuseas totalmente. Pero puede intentar algunas cosas para sentirse mejor. Aquí le damos algunas sugerencias:


- Coma frecuentemente raciones pequeñas, de modo que su estómago nunca esté vacío.


- No se preocupe mucho de seguir una dieta equilibrada; sólo coma lo que le provoque durante este período de tiempo relativamente corto.


- Evite pasar o estar cerca de mostradores de perfumes, cocinas de restaurantes, taxis con mal olor, corrales u otros lugares dónde haya olores fuertes.


- Si las vitaminas prenatales empeoran sus síntomas, intente tomarlas en la noche antes de dormir. Si aun así le generan molestias, está bien dejar de tomarlas por pocos días.


- Mantenga galletas saladas cerca de la cama —a algunas mujeres les parece que comerlas antes de levantarse por la mañana, las ayuda a disminuir las náuseas.


- Jengibre (ya sea en té o tabletas, por ejemplo) puede ayudar a algunas mujeres.


- Quizás se haya dado cuenta que las náuseas empeoran cuando se cepilla los dientes. Cambiar la marca de pasta dental podría ayudarla.


- Pruebe comiendo pan tostado, galletitas saladas, galletas de trigo integral, papas y otros carbohidratos suaves o fáciles de digerir.


- Si la acumulación de saliva en la boca la tiene fastidiada, chuparse unos caramelos de limón le podría ayudar.


- El uso de bandas de acupresión ayuda a algunas mujeres con los síntomas. Puede conseguirlas en farmacias y tiendas naturistas.


- Los ejercicios de relajación, e incluso la hipnosis, funcionan en algunos casos
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- Ofrézcale a su bebé pequeñas porciones de alimento. Las porciones grandes pueden desalentar a un bebé.

- Si a su bebé no le gustan determinados alimentos, asegúrese de continuar ofreciéndoselos de vez en cuando. El gusto del bebé por los alimentos cambia frecuentemente.

- Introduzca un alimento nuevo junto con el alimento que le guste al bebé.

- No le ofrezca bocadillos cerca de la hora de comer. Es posible que su bebé no coma bien si le sirve bocadillos cerca de la hora de comer.

- Evite los dulces y las papas fritas.

- No acueste a su bebé con un biberón de leche, jugo ni otros líquidos dulces. Esto puede provocar caries en los dientes, caída prematura de los dientes del bebé, y además puede causar infecciones de oído.

- Evite alimentos duros o redondos que pueden causar ahogo como perritos calientes, uvas, nueces, dulces duros, pasas de uva, palomitas de maíz, trozos de manzana, zanahorias crudas, coliflor y rábanos.

- Evite comidas que puedan sustituir alimentos nutritivos y estimulen el “gusto por los dulces” como galletitas, pastelitos, cereales recubiertos de azúcar, dulces, pasteles, “Kool-Aid”, refrescos y bebidas con sabor artificial a frutas.

- No dé miel a su bebé.
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La listeria, la cual puede conducir a un parto prematuro y otras complicaciones, se encuentra principalmente en quesos sin pasteurizar, pero también en otros alimentos tales como patés, salchichas y carnes procesadas frías, así como también en ensaladas preempacadas que han sido contaminadas con tierra que contienen listeria.

Como la listeria se encuentra en tantos alimentos diferentes, no puede evitar comer todos aquellos que pueden contenerla. La buena noticia es que la incidencia de infección de listeria durante el embarazo es realmente poco común.

Existen otras precauciones que puede tomar para reducir este riesgo, tal como comer inmediatamente la comida que ha sido calentada. Los alimentos que se sabe que no contienen listeria incluyen el chocolate, la mermelada, las galletas dulces, las zanahorias, las manzanas y los tomates crudos. De modo que si quiere evitar del todo la listeria, cómase un sándwich de mermelada, zanahoria cruda y galletas. Hablemos seriamente, si usted sin darse cuenta come cualquiera de estos alimentos que pueden contener listeria, no se asuste: el riesgo real de infección es todavía muy bajo y el problema es relativamente poco común.
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El seleccionar el médico más adecuado para el cuidado de usted y su bebé es una decisión que seguramente no querrá tomar a la ligera. El cuidado de su salud es siempre importante, pero su nuevo y algunas veces asombroso estado, amerita de un médico que coincida con su enfoque sobre el embarazo, y alguien en quien usted confíe y se sienta segura.

Un análisis a sus opciones
Parteras, obstetras, especialistas materno infantiles y muchos otros tipos de profesionales pueden ayudarla durante el embarazo y el parto. Asegúrese de escoger a alguien con quien se sienta cómoda. Analice la siguiente lista de cuatro opciones básicas:

Ginecólogo y obstetra: Es un especialista que posee cuatro años de entrenamiento especial en embarazos, partos y el cuidado de la salud de la mujer. Éste debe estar certificado (o en proceso de obtener la certificación) de la Sociedad Norteamericana de Obstetricia y Ginecología (American Board of Obstetrics and Gynecology) o de un programa equivalente si es de un país distinto a los Estados Unidos.

Especialista en medicina materno infantil (también se le conoce como perinatólogo u obstetra de alto riesgo): Este especialista ha completado un entrenamiento de dos a tres años en el cuidado de embarazos de alto riesgo —además de la residencia convencional en obstetricia— para certificarse en medicina materno infantil. Algunos especialistas en medicina materno infantil actúan como asesores y otros también ayudan en los partos.

Médico familiar: Este especialista provee cuidados médicos generales a la familia (hombres, mujeres y niños) y está certificado en el ejercicio de la medicina familiar. Es probable que este tipo de médico la remita a un obstetra o especialista materno infantil si se presentan complicaciones durante el embarazo.

Enfermera partera: Una enfermera partera es una enfermera certificada en el cuidado de mujeres embarazadas y también está autorizada para atender partos. Esta enfermera generalmente trabaja en equipo con un médico y remite a las pacientes a especialistas si hay complicaciones.
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En este artículo hablaremos sobre algunos de la inmensa cantidad de mitos que hay sobre el embarazo, comencemos:

El Mito del Café de Java
Si un bebé nace con manchitas de color café con leche (marcas de nacimiento marrón claras), significa que la madre bebió demasiado café o tuvo antojos que no fueron satisfechos durante el embarazo. No, no y no.

El Mito de la Comida Picante
Mucha gente aun cree que el comer alimentos muy picantes induce el trabajo de parto. Eso no es cierto, pero puede ser una buena herramienta de mercadotecnia: conocemos un restaurante italiano cuya propaganda anuncia que el Pollo Fra Diablo (Pollo muy condimentado) le garantiza que inducirá el parto. El plato quizás sea delicioso, pero ciertamente no induce ningún parto.

El Mito del Sexo Apasionado
El tener una apasionada relación sexual desencadena el parto. ¿Lo que la metió en este “paquete”, la ayudará a salir del mismo? Eso es sólo una ilusión, pero, de todas maneras, inténtelo y pruebe (si lo desea cuando esté en los nueve meses de embarazo). Probablemente valga la pena el esfuerzo.

El Mito de la Cara de Luna
Si la cara de una mujer embarazada engorda, el bebé es una niña, y si le engordan los glúteos, el bebé es un niño. Por supuesto, ninguna de las dos premisas es verdad. El sexo del bebé no tiene ninguna relación con la manera en que una madre acumula la grasa.

Otro mito en el mismo hilo, es el que dice que si la nariz de la madre crece o se ensancha, el bebé es una niña. El “razonamiento” para este mito es que una hija siempre le quita la belleza a su madre, algo extraño y completamente falso.

El Mito de la Luna Llena
Este mito dice que más mujeres empiezan el parto cuando hay luna llena. Aunque muchas personas que trabajan en las salas de maternidad insisten en que muchos nacimientos ocurren cuando hay luna llena (la policía dice lo mismo acerca del aumento de actividad en sus centros de detención en ese tiempo), los datos científicos no apoyan esta suposición.

El Mito de la Forma del Abdomen
Si el abdomen de una mujer embarazada es redondo, es una niña, y si es más puntiagudo, es un niño. Simplemente, olvídelo. La forma del abdomen es diferente entre las mujeres, y el sexo del bebé no tiene nada que ver con ello.
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La mayoría de las mujeres que piensan quedar embarazadas son perfectamente saludables y no tienen problemas que puedan afectar al bebé. Es más, una consulta previa a la concepción es muy útil porque es un momento en el que se elabora un plan y se conoce más acerca de cómo optimizar las oportunidades de tener un embarazo sano y libre de preocupaciones. Usted puede llegar a saber cómo alcanzar su peso ideal, cómo comenzar un buen programa de ejercicios y puede comenzar a tomar vitaminas para su estado prenatal con ácido fólico.

Sin embargo, algunas mujeres sí tienen trastornos médicos que pueden afectar el embarazo. Su médico seguramente le preguntará si tiene alguno(s) de los problemas mostrados en una lista de condiciones médicas. Por ejemplo, si tiene diabetes, es importante estabilizar sus niveles de azúcar en la sangre antes de salir embarazada y controlarlos durante el embarazo. Si está propensa a una alta presión sanguínea (hipertensión), su médico le recomendará controlarla antes de quedar embarazada, ya que controlar la hipertensión puede tomar tiempo y puede involucrar cambios de medicamentos más de una vez. Si tiene otros problemas, como epilepsia por ejemplo, la revisión de sus medicamentos y el control de su condición son importantes. Para una condición como el lupus eritematoso sistémico (LES), el médico quizás le aconseje tratar de quedar embarazada en el momento en que presente muy pocos síntomas.

Usted puede esperar preguntas como: si fuma, si se da el gusto de uno, dos o más tragos al día, o si utiliza alguna droga ilícita. Su médico la está interrogando pero no para regañarla, así que no se incomode y conteste con la verdad. Es que estos hábitos pueden ser dañinos para un embarazo y lo mejor es eliminarlos antes de salir embarazada. El médico puede aconsejarla acerca de las maneras de cómo hacerlo o recomendarle algunos grupos de apoyo o ayuda.

Usted también necesita hablar sobre cualquier tratamiento o medicamentos que esté tomando regularmente, así como también sobre los ejercicios y dietas. ¿Toma usted vitaminas? ¿Hace dieta frecuentemente? ¿Es usted vegetariana? ¿Hace ejercicios regularmente? Converse todos estos asuntos con el médico.
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